1.938 Incidente OVNI
Peñón de la Mata (Cogollos de la Vega Granada)
Días atrás recibo una petición del ufólogo y amigo
Antonio Salinas sobre una investigación realizada por ADIASA solicitando más información sobre una observación OVNI. Esta observación OVNI tiene una especial relevancia, digo que es especial porque la fecha y circunstancias en que se produjo tambien lo son. Tal y como dice Antonio Salinas un buen caso de alta extrañeza. Una observación OVNI del año 1938 muy anterior a la observación Oscar Rey Brea en 1943 y al famoso incidente de Roswell 1947.
Paso a relatar lo expuesto en el archivo y expediente de investigación que me facilita Antonio Salinas:
En el presente caso concurren una serie de factores favorables que lo convierten en una notable observación dentro de las de su tipo. Entre ellos, podemos sugerir el de la perfecta y clara visibilidad, el elevado número de testigos y, quizás el más importante, el del la época en que se produjo. Como decía, todos estos factores hacen de ésta observación un caso interesante y digno de un mayor y más profundo estudio. Por tal motivo, hemos creído conveniente insertarlo entre las páginas de este Boletín, confiando en la utilidad que su divulgación pueda prestar al interesado.
LOS HECHOS
los hechos ocurrieron como sigue: el día cinco de Febrero de 1.938 se hallaba el 69 ó 96 batallón en tierras granadinas (1), más concretamente en el Peñón de la Mata, al norte de la citada provincia, con el propósito de defender dicha posición. Eran las seis o siete de la mañana, con un cielo muy limpio, característico a esa hora, cuando a lo lejos se pudo divisar lo que parecía un “sombrero mexicano”, cubierto de aluminio mate (textual). Pese a existir una gran distancia, se podía apreciar con cierta nitidez, dado que el Sol reflejaba su pulida superficie.
El extraño objeto volador estaría a unos 200 ó 300 metros de altura y llevaba un vuelo muy lento y titubeante. Progresivamente fué acercándose y “visto casi por debajo, tenía la forma exacta de una rueda de carro “ (véase dibujo adjunto). En el contro del mismo, donde nacían todos los radios, tenía como “la lente de una máquina fotográfica y daba la sensación de profundidad” En los lados del objeto, podía observarse como unas ventanillas negras con los lados curvados.
LA ENTREVISTA
En este momento, el testigo hizo una pequeña pausa en su relato para responder a nuestras siguientes preguntas:
¿Despedía el objeto algún tipo de estela o algo similar?
“Pues sí, despedía por los laterales un vapor y, en conjunto, daba la sensación de poseer una pequeña cola. No os puedo decir exactamente de dónde salía, pero al deshacerse formaba lo que ya os dije, una colita”.
¿Su trayectoria fue siempre rectilínea, o hizo algún giro?
“Al alejarse, dio como un pequeño saltito, como si fuera una pulsación”.
¿Nos podría Vd. describir, en lineas generales, pero con la mayor exactitud que le sea posible, cómo era el objeto?
“En un principio se parecía un sombrero mexicano, como ya os lo he dicho, pero con la particularidad de que sus extremos formaban ángulos rectos. Después, al acercarse, al pasar casi sobre nosotros, pude comprobar que tenía unas pequeñas ventanas y que era totalmente redondo. Giraba sobre sí, en dirección contraria a las agujas de un reloj. Al principio, creí que era una rueda de cañón que había explotado, poro “eso” parecía que llevaba vida propia, fuera aparte que de ser la rueda de cañón que yo creía, la hubiéramos visto caer. Debería tener un metro y medio aproximado de radio”.
¿Qué dirección llevaba?
“De Norte a Sur”.
ALGUNAS CONSIDERACIONES
Quien nos rolata estos hochos, fué una de aquellas anónimas personas que sintieron y vivieron los angustiados días de la Guerra Civil española. Pertenecía a un batallón que en la fecha señalada debía defender una estratégica posición cerca de Granada: el Peñón de la Mata, situado en el término municipal de Cogollos Vega, a unos 15–20 kilómetros al norte de Granada, cerca del Embalse de Cubillas, en la llamada Sierra de Cogollos.
Durante repetidas entrevistas, el testigo nos afirma la gran impresión que estos acontecimientos le produjeron. Nos manifiesta que fue tal su sorpresa, que se levantó extrañado, corriendo el riesgo que ello entrañaba, y se dedicó a mirar fijamente el silencioso y majestuoso objeto que se deslizaba sobre sus cabezas. A pesar de los días transcurridos, no olvida con detalle este hecho, que nunca antes había contado detenidamente hasta ahora.
Para precisar con más detalles los acontecimientos de esta observación, le rogamos a nuestro testigo que nos facilite nombres y direcciones de otros posibles testigos. Poro debido a las circunstancias que rodearon a la observación, la Guerra Civil, lo que obligó a no prestar demasiada atención a la visión, y al largo periodo de tiempo transcurrido hasta nuestros días, nos responde que le es totalmente imposible recordar señas completas de sus compañeros que, junto a él, observaron el paso del extraño objeto. Sin embargo, recuerda el detalle de que en años pasados, alguno de sus compañeros publicó en el periódico “ABC” de Sevilla una extensa nota en la que narraba esta misma observación, lo que, de ser cierto ya que aún no lo hemos podido confirmar supondría el certificado de veracidad que este caso necesita, un detalle mas que, como dijimos en un principio, haría de esta observación un caso interesante dentro de los de su tipo.
Por último, hemos de hacer público que el testigo de esta visión no desea la menor publicidad, razón por la cual nos ha rogado mantener una total discreción en cuanto a sus datos personales; sin embargo garantizamos que dicho señor es digno de la mayor confianza.
Desde luego, una cosa es cierta: si no se trataba de un avión, de un globo o de un proyectil balistico o del planeta Venus -objeciones que se ponen hoy en día, ya que las características descritas del objeto no concuerdan con ninguna de las cosas nombradas, y “psicosis colectiva” no se puede tener en cuenta ya que por aquellas fechas aún no se hablaba de “platillos volantes”, ¿qué fué lo que vió nuestro testigo?. Nosotros, modestamente, nos inclinamos en archivarlo dentro de la categoría de los NO IDENTIFICADOS
NOTAS:
ADIASA, Centro Ufológico
(1): Aunque el testigo pertenecía a la brigada 76, ese día estaban agregados a la 69 ó 96, donde tres días más tarde le hirieron en una pierna inutilizándosela. Agradecemos la colaboración de D. Antonio Cruzado y Gerardo Gil.
CORRESPONDENCIA SOBRE EL INCIDENTE
Reflexiones sobre el incidente por Daniel Guerrero Bonet
Recordando y recapitulando
Hace más de cincuenta años -¡toda una vida!- realicé una entrevista y elaboré un informe sobre un supuesto avistamiento OVNI, acaecido durante la Guerra Civil española, que vio la luz en el Boletín Informativo Andaluz (Nº 3, año 1972, págs. 10 a 12), el órgano informativo que nació como iniciativa común de la RNC y ADIASA, grupos ufológicos sevillanos, además de otros investigadores andaluces, y que yo coordinaba y editaba por los años 70 del siglo pasado.
Recuerdo que hice la entrevista al testigo, confeccioné el dibujo del objeto a partir de los bocetos que este me hizo y redacté el artículo que finalmente publiqué en el citado boletín. Y continué con mis actividades como presidente de ADIASA sin darle mayor importancia –por la lejanía temporal (1938) que ya entonces percibía en el caso- y sin volver a prestarle atención. Era un suceso antiguo que se conoció en unos tiempos (finales de la dictadura impuesta en España por el bando sublevado, vencedor de la guerra) en que era prudente no profundizar mucho sobre hechos de la Guerra Civil.
Algunos años después disolví ADIASA, perdí interés por la ufología y seguí con mi vida por derroteros más ortodoxos de ganarse la vida, hasta que hace pocas semanas un correo electrónico de un impertinente ufólogo y sin embargo amigo resucita aquellos hechos. Le relato lo que acabo de escribir en los párrafos precedentes porque no dispongo de más documentación que los recuerdos de mi memoria. Y, picado por la curiosidad, compruebo que todo lo que se puede descubrir en internet acerca de aquel caso no es más que meras reproducciones periodísticas de mi informe original.
Reconozco que, valorado desde la actualidad, puedo apreciar, con mucho pesar, que bien podría haber profundizado más en su investigación, recabar más datos y acopiar testimonios y registros documentales que hubieran servido para completarlo y dotarlo de mayor rigor. Pero aquella investigación, cuya repercusión hasta hoy ignoraba, se realizó hace más de 50 años y quien lo investigó acababa de inaugurar la segunda década de su vida. A estas alturas sólo puedo añadir, con tanta tardanza pero con más facilidades para documentarse, el apunte histórico y geográfico del contexto en que se produjeron aquellos hechos.
El lugar: El Peñón de la Mata.
El testigo, que por la prudencia referida más arriba prefirió guardar anonimato y no consentir que se publicara su nombre, era un soldado que combatía en plena Guerra Civil en el frente de Granada. Concretamente, en el Peñón de la Mata, una elevación de 1669 metros de altitud que domina la vega granadina y a cuyo pie se halla el pueblo de Cogollos-Vega. Ese pico fue objeto de ataques por ambos bandos para controlar tan estratégica posición. Los sublevados lo toman el 1 de julio de 1937, y el 5 de febrero de 1938 lo recuperan los republicanos., la misma fecha en la que el testigo afirma haber visualizado un extraño objeto volador en forma de “rueda de carro de cañón”. ¿A qué bando pertenecía el testigo? Se ignora pues no se lo pregunté.
Lo que sí sé es que, como en toda contienda fratricida como fue nuestra Guerra Civil, muchos de los que combaten son simples ciudadanos que se enfrentan por pertenecer al territorio ocupado por los bandos beligerantes. Es decir, simples vecinos y hasta familiares empujados a ser enemigos en una guerra que ni siquiera comprenden. En ese contexto se vio un OVNI que sobrevoló en 1938 sobre la cabeza de un soldado.
Publicación en el periódico ABC
La mayor parte de estos archivos me han sido cedidos amablemente por Antonio Salinas. Se puede ver los datos y archivos en: S*I*B BETELGEUSE
Sociedad de Investigaciones Biofísicas